Por Rocco Nardulli +58 4147627802.- La hepatitis infecciosa canina es una enfermedad de alta gravedad que requiere ser combatida a través de la vacunación, siendo de gran relevancia tanto para la medicina veterinaria como para los dueños de mascotas.
Esta patología es provocada por el adenovirus canino tipo 1 (CAV-1) y se caracteriza por ser una enfermedad viral multisistémica que afecta las células hepáticas de los perros, las cuales son fundamentales para las funciones metabólicas del hígado.
Conocida también como enfermedad de Rubarth, la hepatitis infecciosa canina fue inicialmente considerada una infección exclusiva de los zorros. Sin embargo, investigaciones posteriores, lideradas por Rubarth en 1947 en Suecia, demostraron que también afecta a los perros, clasificándola como una enfermedad aguda con una alta tasa de mortalidad en muchos casos.
La exposición de los perros al virus, a través de la saliva y la orina de animales infectados, puede dar lugar a diversos signos clínicos, tales como tos, fiebre, diarrea, dolor abdominal, hemorragias mucosas y apatía, entre otros.


Pero si tu mascota presenta síntomas diferentes a lo normal, llévala al veterinario.
Por último, pero no menos importante: la hepatitis infecciosa no es una zoonosis, sino una enfermedad viral que se transmite de animal a animal.
PROTEGE A TU MASCOTA CON UN MÉTODO SENCILLO Y ASEQUIBLE: LA VACUNACIÓN
La vacunación es un gran aliado en la profilaxis de numerosas enfermedades que atacan el cuerpo de los perros.
Por ello, es esencial mantenerlos inmunizados con múltiples vacunas, como la Octocell Vaccine, que protege contra enfermedades bacterianas, así como contra enfermedades víricas como la hepatitis infecciosa canina.

